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lunes, 15 de noviembre de 2010

principessa


- Apareció dos o tres días después de la última vez que viniste por aquí. Tenía un ojo morado y el labio partido.Me pareció que rengueaba un poco. Estuve a esto de mandarla a cagar pero me acordé que le habías dejado algo de guita. Para que veas que me preocupo por vos.
- ¿Entonces te devolvió la guita?
- No.
- Bue...Y entonces?
- Me contó que había tenido algunos problemas con el bufetero 
- ¿El bufetero?
- El encargado del barcito que hay en la quebrada.
- Ah...bufetero...que forma mas elegante de decirle al garca ese.
- Y...viste como son las cosas...Va a venir el domingo y va a traer los quesillos. Ah! Y la convencí de que nos ayude con el otro viejo garca de Chamorro.
- ¿Usaste tus encantos?...Porque, aunque los tengas escondidos, algún encanto tendrás...
- Y...masomenos...Puso una condición.  
- ¿Que quiere?
- En realidad es como una condición dividida en dos partes. Primero quiere que la ayudes a vengarse del bufetero. Le prohibió vender quesillos ese hijo de puta, ademas le mandó uno para que le peguen. Estaba bastante cagada a palos, puedo dar fe de eso.
- Y...antes estaba un poco cagada a palos también. Tenes el gusto en el orto vos...
- Chamorro es el que esta caliente con la Sandrita. A mi no me mueve un pelo...
- No me gustó la forma en que usaste la palabras.
- No entiendo.
- Dijiste “quiere que la ayudes” y no “quiere que la ayudemos” ¿Vos sos el principal interesado y no moves un pelo?
- Mierda. Tas muy susceptible chango...”No me gusto la forma en que usaste las palabras” desde cuanto ponés tanto cuidado en las palabras
- Desde que me junto con un escritor garca...
- Noooo. No podés ser así. Encima que me robaron la pava de Exupery por tu culpa. Mirá! Sabés qué!? Me hiciste enojar. De la primera parte me encargo yo. Y te dejó la segunda parte que es la más fácil.
- Maver...
- Quiere un poco de...llamemósmele satisfaction..
- ….
- Adonde vás?
- Sos un hijo de puta!
- Mierda pendejo...Nada te viene bien!
- Sos un hijo de puta. Mirá...Sabés qué? Al final me garcaste como siempre y me vas a hacer elegir la primera parte.
- Bueno....Aunque hay un pequeño problemita...
- Ella está....digamos que está caliente con vos...
- Sos un hijo de la gran puta!!
- Tenés una oportunidad única. ¿Sabías que es descendiente de una princesa Inca? Va a ser la primera y única vez en tu vida que te vas a tirar a una integrante de la realeza...Además...
- Además qué?
- Además la chupa como los dioses...
- Sos un hijo de mil puta, Cecilio...

jueves, 4 de noviembre de 2010

hiroshima

Dos semanas después, la Sandrita, hija de su bendita madre, todavía no había aparecido por ahí arriba. Tampoco la pude encontrar en la quebrada ni en el puesto al costado de la ruta dónde a veces se paraba.  
Yo ya daba los cien pesos por perdidos y  Cecilio hacia esfuerzos sobrenaturales por acostumbrarse a calentar el agua en la olla dónde se cocinaba los fideos.

Y allí estábamos los dos, viendo pelotudizados a las nubes sin darnos cuenta que el agua hacia rato que había comenzado a hervir. Yo miraba una nube que subía como un hongo atómico cuando escuché el agua bullir a mis espaldas.  
Me levanté de un salto, sabiendo que era demasiado tarde para intentar nada. Cecilio tardó aún unos cuantos segundos en darse cuenta de lo que había pasado. Cuando cmprendió, soltó la ristra de puteadas...

- Me cago en la leche puta que te remil parió, pendejo! Me cago en la coya hija de su gran puta madre! Como nos cagó la yegua tetona esa de la Sandrita! Cuando la agarre le voy a meter la pava por dónde ella ya sabe...!
- Ya la vamos a agarrar Cecil – lo tranquilicé – Y a Chamorro también...Y vas a recuperar tu pava del orto.
- Era de Exupery, pibe! La pava de Exupery – remarcó con un dejo de tristeza
- Paciencia...paciencia che... - dije mientras volcaba el agua en el termo. Supuse que no quedaba otra que rebajarla un poco con agua fría. No era lo ideal, pero... Cecilio se había vuelto a concentrar en las nubes. El hongo atómico se había expandido bastante y ahora parecía un ombú solitario un domingo por la tarde. Raro pues recién estábamos a Miércoles...
- Parece que se le cayeran las hojas al ombú ese che – afirmó Pastrami – Y recién es miércoles...Adónde vamos a ir a parar, pibe... - completó y en su voz, ahora, era inmensa la tristeza. Era raro verlo triste a Cecilio: Enojado, intolerante, impaciente, maleducado, grosero, callado, convaleciente, si. Pero triste, lo que se dice triste, era la primera vez que lo veía. Pensé que lo único que podía hacer ahora era ofrecerle un mate, aunque el agua estuviera hervida y rebajada.
- Tomate un material amargo Cecil, que las amarguras se neutralizan – le dije mientras le ofrecía el segundo mate. No sabía si hacía bien porque me había tomado el primero y estaba asqueroso. Yo no soy de escupir el primer mate.  
- No!! vos tas loco, pibe – me dijo ni bien entendió lo que había pasado – Mierda! Me distraigo un cachito y haces cualquier barbaridad!! Cómo vas a enfriar el agua hervida. En algunos lugares te pueden llegar a empalar por hacer algo así, che!!!
- Probalo. No está tan malo – respondí sabiendo que no era verdad...Tuve conciencia de que mentía, mentía descaradamente y me sentí culpable. Ahora yo también estaba triste...
- Que mierda de día. Los domingos siempre son una mierda – dijo y en el cielo, aquel ombú tristísimo parecía confirmar sus palabras.

martes, 19 de octubre de 2010

apertura de dragón

El plan, que aunque simple debería ser efectivo, era el siguiente: Yo tenía que distraer a Chamorro mientras Cecilio recuperaba la pava. El asunto es que, a esta altura, Chamorro ya no confiaría en mí; Sabría que si yo iba a buscarlo era porque el otro viejo me había mandado.
La cosa era distraer a Chamorro de alguna manera; A Pastrami sólo se le ocurrieron dos cosas: Comida o Mujeres; Si podían ser combinadas, mejor.
Pero no contábamos con ninguno de estos recursos en esos momentos. Lo primero que se me ocurrió fue llamar a mi mujer para que nos ayudara pero la perspectiva de un incipiente divorcio me convenció de que era una mala idea.
Por otro lado, un buen plato de locro con somnífero no era tan dificil de conseguir pero el problema era que ninguno de los dos podía llevárselo y no creí que Chamorro fuera tan estúpido ( no tan...) de comerse un plato de locro dejado por un alguien en frente de su cabaña.
Así que convencí a Cecilio de que la idea del locro no era tan buena como él pensaba y no me quedo otra que bajar a la quebrada a buscar a la coyita que vende quesillos a los turistas a precios de oro.
Dice Cecilio que Chamorro le tiene unas ganas bárbaras (aunque intuyo que él también) y que siempre le anda tirando los galgos con sugerencias no de todo decentes.

La quesillera, que se llamaba Sandrita ( y que se enojaba si alguien no usaba el diminutivo para referirse a ella) era, como cualquiera imaginará, tirando a bajita y con una linda sonrisa de conejo. Yo no la encontraba particularmente atractiva aunque imaginaba que el atributo que tanto Chamorro como Cecilio más valoraban era su poderoso busto, además del acceso indiscriminado a los consabidos quesillos.
Tenía cara de buena Sandrita; Tenía cara de ser de esas minas que te hacen el favor sin pensarlo dos veces, sin histeriqueos, sin idas y vueltas. Conservaba un poco de la ingenuidad de la juventud a pesar de que ya andaba por los veintilargos y aparentara diez más.

La encontré intentando acomodar su puesto y sus tetas al mismo tiempo. Se veía que el corpiño le tiraba a pesar de que estoy seguro que usaba la talla más grande. Aparentemente la venta había ido mal aquel día, le quedaba un buen alto de quesillos en la bolsa todavía. Tenían buena pinta los quesillos...

- Tienen buena pinta esos quesillos. ¿Se pueden probar? - dije intentando hacerme el extranjero y me salió un acento desastroso. Empezábamos mal.
A ella no se le movió un pelo. Es más, ni siquiera me miró. Siguió acomodando bolsas dentro de otras bolsas; Bolsas que, a su vez, se encontraban dentro de otra gran bolsa de supermercado de varios colores. Me animé a repetir la frase y esta vez noté un microsegundo de duda en su odisea bolseril. Estó me animó y aclaré la garganta a propósito mientras daba un pequeño pasito hacia adelante. Ella resopló y se acomodó el corpiño al mismo tiempo que levantaba la cabeza pero sin dirigirme la mirada.

- No tengo ningún paquete abierto, don – balbuceó mientras sonreía entre dientes – pero están requetebuenos, pa qué le voy a mentir...
    No sé por qué, pero me jodió esa actitud. En realidad no tenía porque joderme que no me quisiera dejar probar sus quesillos. No tenía por qué dejarme hacerlo...¿Quién puta era yo? Pero me jodió y la quise joder yo también. Así que le tiré un palito:

    - Anduvo mal la venta no? - le solté sabiendo que me estaba metiendo en terreno peligroso.
    - Pocos turistas, don – me contestó la Sandrita arrastrando tanto las palabras que era imposible no sentir lástima por la suerte de la pobre – y los pocos que hay son bien miserables pué – completó devolviendome el palito. Me lo había prevenido Cecilio. Que la Sandrita era bastante avispada.  

    Allí me dí cuenta que mi plan de seducción no iba a llegar a buen puerto; Tenía que sacarme de la cabeza la idea de que yo tenía un aspecto inquietantemente atractivo para las mujeres.
    Decidí cortar por lo sano y morir como siempre: Garpando.
    Así que le acerqué un billete de cien:

    - Necesito que me lleves 200 pesos de quesillos a la casa de Pastrami. El dice que sabés como llegar. Te dejo cien ahora, la otra mitad cuando me los entregues -

    Y volví a subir.

    martes, 21 de septiembre de 2010

    exupery

    - Hay que ser muy pelotudo para dejarse picar por una víbora, pibe – fue lo primero que me dijo Cecilio en mi siguiente visita – Yo y el infeliz del principito...Y paremos de contar...
    - Estabas jodido. Hablabas gansadas. Primero decías no sé que cosas sobre Grecia, después te pusiste a recitar en español antiguo.
    - No me acuerdo de nada...Che... ¿No viste la pava?
    - La tenías al lado de la cama, con el mate...A lo mejor se la llevó Chamorro...
    - ¿Que vos te fuiste antes que él?
    - Le tiré cien mangos y se fue, pero, al rato, cuando me iba yo ví que encaraba de nuevo para aquí. Me dijo que por las dudas se iba a quedar un rato más haciendote compañía, en caso de que te desmejoraras...
    - No, pibe! - gritó Cecilio con un inconfudible acento porteño. A veces le salían tonadas extrañas, alguna vez lo escuché hablar como cubano, otras (muchas) como gallego...
    - Ese atorrante...¡Que hijo de puta! ¡Que garca hijo de la reconcha de dios!


    Mientras miraba hacia el cielo, hacia Dios, hacia los planetas Cecilio puteaba y se llevaba las manos a la cara
     -Que pasa? - intenté comprender ¿Acaso no me había dicho él mismo que lo fuera a buscar?
    Cecilio seguía.  
    Puteando.
    - Que viejo hijo de las siete mil putas carneras -  

    Con mi vista recorrí el interior de la cabaña, parecía estar todo en su lugar pero claro, a saber qué cosas de valor se podría haber llevado este Chamorro
    -Chamorro conchudo!! Chamorro cuando te agarre te voy a hacer un hoyo en el orto del tamaño del que le hice a tu puta madre!
    Yo me hacia más y más chiquito e intentaba acercarme lentamente hacia la salida. Ya sabia que este Chamorro era un mal bicho. ¿No me lo dije? Si. Me lo dije.

    - Pibe! - me gritó el viejo. Mi escape no había sido lo suficientemente rápido. Ahora se la agarraría conmigo. - Pibe! - repitió
    - Que pasa? - contesté con una voz demasiado finita para mi gusto.
    - Mirame el orto – me dijo girándose
    - Qué pasa? - pregunté verdaderamente descolocado.
    - Lo tengo demasiado roto? Me lo rompió bien roto este hijo de puta??
    - Y....desde aquí parece estar bien – contesté compungido
    - Entonces serán las hemorroides de siempre – respondió y comenzó a reirse – Ahora vamos a tener que ir a recuperar la pava y como fue tu culpa me vas a tener que ayudar – dijo satisfecho y se comenzó a armar un pucho
    - ¿Tan importante es la pava? Si queres te puedo traer una... - pregunté sin pensar y sabiendo al instante que me arrepentiría de haber largado esas palabras tan despreocupadamente.
    - Vos tas loco, pendejo. Esa pava tiene un valor incalculable. Si supieras a quién se la robé...

    Por mis ojos desfilaron, uno tras otro, los más diversos personajes de la historia. Pensé en Alejandro Magno, en George Washington, en Richard Burton por decir tres al azar. Tampoco hice mucho esfuerzo en encontrar una respuesta acertada, sabía que jamás adivinaría. Por tirar un nombre dije:
    - A Macedonio Fernandez –
    - Vos tas loco pibe. Esa pava se la robé a Exupery, la última vez que anduvo por aquí. Y este viejo cara de pija lo sabe y lo primero que va a querer hacer es ir a subastarla por dos mangos...
    - Y como se puede probar que la pava fue de Exupery...Acaso tiene su nombre en algún lado? Me parece raro que Exupery haya ido por el mundo firmando sus posesiones...
    - Si te lo digo yo es que fue de él – me respondió y noté una pizca de irritación por mi duda. En verdad Cecilio era bastante intolerante cuando se lo proponía
    - Y qué? Le gustaba el mate? – repregunté; Fue la única pregunta que se me ocurrió.
    - No! Que le va a gustar! El franchute cagón ese tomaba té...



    jueves, 2 de septiembre de 2010

    en las librerias

    Tras arduas negociaciones, finalmente, el primer libro de cuentos de Cecilio Pastrami llegó a las librerías. Debo reconocer que los problemas vinieron sobre por las absurdas pretensiones de Cecilio (pretensiones que, por vergüenza ajena, no voy a comentar aquí. Debo reconocer también la buena fé e infinita paciencia de las librerias (alguien me llamará chupamedias con toda razón, pero soy un representante y esa es justamente mi función) que hizo posible que finalmente se llegara a un acuerdo.
    De momento, el libro se distribuye en las librerias Rayuela, San Francisco y Feria del Libro (que aunque tenga ese nombre es, a su manera, una librería)
    Al mismo tiempo, algunos de los esbirros de Cecilio, han desplegado sus artes de seducción para hacer llegar el libro a diferentes medios de Comunicación. Yo les recomendaría que no confien en ellos, se escudan trás las más diversas caras de la bondad pero sus intenciones son las peores.

    martes, 24 de agosto de 2010

    Serpenteneidad

    La otra noche Cecilio me pegó un buen susto. Lo encontré tirado en la cama babeándose y balbuceando insultos hacia Grecia;“Grecia puta” creo que decía pero no se si se refería al país actualmente conocido como Grecia, a la civilización antigua conocida como Grecia o a la, llamémosle (en un acto de piedad), actriz conocida como Grecia (Colmenares para más datos y disculpen por la digresión)
    Se veía demacrado y empapado en sudor. Lo toqué y ardía en fiebre. De sus desvaríos pude comprender  que lo había picado una víbora. Me señaló su pierna dónde todavía se veían fresquitas las marcas de los colmillos en la pantorilla.
    Yo, como haría cualquiera, intenté salir corriendo a buscar un médico o cualquier tipo de asistencia sanitaria pero él me contuvo (no sé como tuvo la lucidez de hacerlo pues estaba muy mal) y me recomendó en cambio que trajera a Chamorro.
    Yo a Chamorro lo conozco poco y nada, es un viejo (más viejo que Pastrami incluso) que vive en una choza que se encuentra a medio kilómetro aproximadamente. Una sola vez lo había visto porque Cecilio me había llevado a que me “leyera el aura”, visita que terminó en rotundo fracaso pues el citado Chamorro no pudo (o no quiso) leer mi aura asegurando que yo no estaba predispuesto, estado que provocaba que mi aura no mostrara sus verdaderos colores. No hace falta decir que yo lo consideraba un charlatán. Sin embargo fui a buscarlo ya que me pareció lo más sencillo, además pensé que la mordedura no sería nada grave; es muy raro ver víboras venenosas en la quebrada.
    Volví una hora después trayendo al dichoso Chamorro (además de un potencial esquince en mi tobillo izquierdo) que se deslizaba por la noche de la quebrada como un fantasma y como una cabra (o mejor dicho como una cabra fantasma)
    Encontramos a Cecilio durmiendo, aparentemente más calmado, por lo que sugerí no despertarlo pero parece que el viejo Chamorro no escuchó (o simuló no escuchar) mi sugerencia y lo despertó con un violento zamarroneo. Cecilio volvió en sí sin decir una palabra y se destapó la zona de la pierna dónde tenía la mordida. Chamorro la examinó por exactamente un segundo y dio su diagnóstico:
    -          - No es nada – dijo – ¿Viste chango? Te dije que no era nada – Yo no recordaba que hubiera dicho algo sobre la mordedura o sobre nada en particular (es más, era la primera vez que escuchaba su voz) pero me contuve de hablar. Lo importante era que Cecilio estaba bien y eso era suficiente.
    -          - Uno tiene estos poderes y se siente orgulloso cada vez que puede usarlos para ayudar a alguien – siguió hablando – Yo me dí cuenta que no era grave desde el momento que este vino a tocarme la puerta y es más, ya sabía que hoy alguien vendría a pedirme mi ayuda – le dijo a Cecilio - ¿No te dije Chango? Si, se lo dije – afirmó mirándome a mí esta vez.
    Chamorro siguió hablando solo un poco más, alabándose más que nada y yo me acerqué a Cecilio para preguntarle si estaba bien. El afirmó con la cabeza y luego miró a Chamorro primero e inmediatamente a mí:
    -          - Tiralé algo de guita que si no, no se vá más – me susurró para que el otro no escuchara y volvió a cerrar los ojos para dormirse

    miércoles, 18 de agosto de 2010

    cazador

    Textual de Cecilio hablando de sus cuentos. Yo callado, escuchaba e intentaba anotar todo mentalmente. Algunas ideas sueltas me quedaron.


    “Hagamos de cuenta que soy un...digamos que un león, o mejor, un tigre, uno de esos seres que se dedican a cazar, que viven para cazar (y en esto el tigre aventaja por mucho al león) . Hagamos de cuenta que vivo en un bosque, aunque sería más correcto decir en una jungla o en una selva.

    Bueno, entonces la situación es esta: Soy un tigre y vivo en una selva. Soy un cazador. Y como te imaginarás...

    Ahora que lo pienso, creo que la analogía es todavía mejor con un cazador, un ser humano cazador, yo soy un cazador y me muevo en una jungla buscando presas. Y a lo que iba, antes de que me corrigiese, la jungla está llena de presas, de excelentes presas que pueden convertirse en víctimas de mi rifle o de mi cuchillo.



    El problema es que soy un mal cazador y, además, soy un cazador cobarde. Y estas dos características explican la mediocridad de las presas que puedo llegar a conseguir. Aquí (dice haciendo círculos con su dedo índice sobre su cabeza, trazando una aureola que ni por asomo tendría forma círcular, sino más bien ovalada) por aquí pasan magníficos ejemplares que no me atrevo a cazar o que se me escapan. Por decir un número, podría afirmarte que cada semana se me escapan entre cinco y diez historias, porque no me quedo con ellas, porque soy demasiado vago para atacarlas o porque las veo demasiado peligrosas, demasiado fuertes para mi capacidad.

    Alguna vez he intentado atacar a alguna de estas pero siempre he salido maltrecho y, en ocasiones, hasta he salvado milagrosamente la vida.  

    El problema es que no puedo dedicarme a otra cosa.Mi esencia es la del cazador y a pesar de mis evidentes deficiencias, sé que nunca podré dedicarme a otra cosa.

    No me queda mucho tiempo ya y aún tengo cuentas pendientes, quisiera, alguna vez, cazar un tigre. Pronto llegará mi momento. Un tigre no está bien cazado si no es con cuchillo. Para cazar bien un tigre hay que dejar el rifle y olvidar que se es humano. Hay que jugar su juego. Deslizarse como un fantasma al ras del suelo y dejar entrar a su esencia en uno mismo. Para cazar a un tigre hay que convertirse en tigre . 
     Pero el riesgo es gigantesco, porque ninguno de los que se convirtieron en tigres volvieron a ser jamás humanos”

    miércoles, 11 de agosto de 2010

    sobre el gallinero

    Hablaba la otra noche con Cecilio sobre mil y un cosas diferentes, estupideces mayormente, estupideces el noventa y nueve, no, digamos el noventa y cinco por ciento del tiempo; De los arreglos que quiere hacer en el gallinero para que las gallinas por fin dejen de escapársele, del alimento que prefieren las gallinas (sostiene que las gallinas prefieren el maní al maíz, que para ellas < las gallinas > , la diferencia es la misma que sentiríamos nosotros entre un chocolate bueno y ese chocolate que a veces se usa para hacer huevos de pascua, un chocolate que de chocolate tiene solo el color porque ni la consistencia ni el sabor ni el olor es de chocolate y al masticarlo se transforma en una masa imposible de masticar, chicleante e insípida que tenemos que tragar con esfuerzo o escupir con ganas) La yema de los huevos de la gallina manicera es infinitamente mejor que la de la gallina maicera – afirma con contundencia – la carne también y se nota la diferencia en el caldo – confirma y es imposible llevarle la contraria – Es simple, si las gallinas prefieren el maní y les das maní, ellas están más felices y se estresan menos, la carne no se pone dura, los huevos salen con más facilidad, imaginate si te dieran de comer toda tu vida ese chocolate asqueroso de los huevos de pascua truchos, te querrias matar a la primera oportunidad - finaliza.
    Yo siempre quedo descolgado y tengo que hacer funcionar la marola a mil por hora para intentar responder a estas verdaderas lecciones de sabiduría que imparte. Aquella vez lo único que se me ocurrió fue ofrecerme a traerle algunas bolsas de tamaño familiar de maní, supuse que en algunos de esos mayoristas de la avenida Chile deberían tener, pero pareció enfadarse cuando se lo comenté
    - ¡Sabés lo que cuesta el kilo de maní!? ¡Te arrancan la cabeza estos hijos de puta!!

    Allí se me ocurrió una salida muy graciosa que al día de hoy me arrepiento de haber tomado.

    - Menos mal que no crías elefantes – dije, es hartamente conocida (gracias a los dibujos animados sobre todo) la predilección de los elefantes por el maní y sus desastrosas consecuencias para quien se ocupa de mantenerlos (ya sea un ratoncito con uniforme de circo u Homero Simpson)
    Supongo que me quedé mirándolo con cara de idiota alegre. El por su parte me miraba pensando que efectivamente era un idiota. Un segundo después ví como volaba su chancleta con dirección a mi cabeza (menos mal que soy idiota pero tengo reflejos )
    entonces decidí que quizás era hora de terminar con mi visita (Cecilio no tolera mucho tiempo a la gente y no se tolera mucho a sí mismo, la combinación es potencialmente devastadora)
    Antes de marcharme le dije que había leído todo el libro y que ahora lo estaba releyendo para terminar de comprenderlo bien (aunque para mí mismo me dije que en realidad era para empezar a comprenderlo mínimamente ) Yo sé que el lo supo y por eso me dijo (después de cambiar su gesto de “hostil” a “conciliador”) que la próxima vez que lo visitara hablaríamos sobre los cuentos y que si quería preguntarme algo no tendría ningun problema en contestarme.
    Mientras bajaba a la quebrada(estaba oscureciendo ya) a buscar el auto pensé en lo bien que me sentaría una cervecita bien fría y unos manicitos a juego...

    lunes, 26 de julio de 2010

    ¿Qué mierda es un doppelgänger?

    Creo que esas fueron, textualmente, mis palabras cuando Cecilio me contó que ese seria el título de su libro de cuentos. Tardó varios minutos antes de contestarme aumentando mi incertidumbre (Así es de desesperante a veces, le da la vuelta a todas las cosas y parece que lo hiciera a propósito te juro) Cuando finalmente borró la sonrisa estúpida de su rostro lo hizo para contestarme con otra pregunta: 

    -¿Nunca escuchaste hablar de los Doppelgängers?- respondió. Claro que no había oído hablar sino no lo preguntaría ¿no?
    - ¿No son los duendes esos? - arriesgué pensando en una palabra que me sonaba familiar
    - Esos son los Leprechauns – dijo – Un doppelganger es otra cosa. Es una versión fantasmagórica de vos mismo, “un doble que camina a tu lado” sería una especie de traducción, “un otro yo” podría ser otra interpretación de lo que un Doppelganger es
    -¿Y que tiene que ver con los cuentos? Ninguno se llama así.
    -No me gusta cuando el título de un libro de cuentos es el título de uno de los cuentos. Pero no es esa la razón. Hay muchas razones, quizás sólo me guste el nombre, me gusta como suena, como se ve escrito, cómo te desarma cuando lo lees y no lo entendés...Después hay otras razones, hay miles de razones ¿Querés oírlas todas?
    - No. Intentaré descubrirlas por mi mismo. Cuando falle volveré aquí con la cola entre las patas...
    - Cuando leas bien los cuentos, si es que querés leerlos claro, vas a ver que en cada uno hay un reflejo, un eco, una huella de un doppelgänger.

    Como casi siempre sus respuestas me dejaron con mas preguntas. Leí los cuentos una, dos, varias veces más y pude, con mucho esfuerzo, elaborar en mi mente algo parecido a una respuesta. Pero era demasiado borroso. No puedo acostumbrarme a los bordes difusos...
    Finalmente cedí: En mi pc tecleé “Wikipedia” , luego buscar “Doppelganger"

    martes, 13 de abril de 2010

    De dónde viene todo esto

    Una de las cosas más difíciles que tuve que hacer en mi vida fue convencer a Cecilio para que me dejara publicar sus cuentos.
    Él escribe, solamente escribe sin preocuparse mucho por nada de lo que rodea.

    Conoció tanto a los hombres que eligió la soledad.Vió mucho mundo (lo deseaba tanto) y llegó a la conclusión (tan obvia, tan pobre) de que en ningún lugar se estaba como en casa.
    Por eso se rodeó de silencio en su bosque personal. Allí construyó una cabaña que se cae a pedazos y que a veces yo le ayudo a reparar (la época de las lluvias es especialmente dura en esta zona)
    Lo visito cuando puedo (yo no soy como él, yo tengo un trabajo, una familia) y a veces charlamos de cosas sin sentido, de cosas estúpidas y a veces (muy pocas) de cosas transcendentales. A veces simplemente guardamos silencio.
    Yo jamás podría vivir así, me parece una locura, pero no lo juzgo. Cada uno hace lo que quiere o lo que puede ¿no?

    Cuando me voy siempre me deja algo para leer. Escribe en pequeños cuadernos destartalados con biromes Bic negras o azules de trazo grueso (sólo con esas puede escribir) que le llevo
    A mi me gustan sus cuentos, aunque hay algunos que no termino de comprender; Sé que hay algo ahí que se me escapa.
    Pero apenas puedo vislumbrarlo, a veces lo he hecho y me he sentido feliz. Otras veces me ha parecido que sus escritos no tenían ningún sentido.
    Pero los dejo que juzguen por ustedes mismos.
     Finalmente me ha dejado publicar sus cosas en internet y quizás dentro de poco, pueda juntar algo de dinero para publicar un pequeño libro.
    ¿Por qué lo hago? No lo sé. Será porque es mi amigo, será porque no tengo demasiadas espectactivas para mí mismo ya. Será simplemente para sentirme útil...Será para sentirme parte de ese universo que él rige, ese universo infinito dónde es Dios omnipotente